La joven Natalia (Malena Solda) junto a su marido Ezequiel (Diego Topa), contratan a Los Simuladores para rescatar a la madre de ella, Marcela (Mónica Galán) de la depresión. Con el objetivo de volver a levantar su autoestima y hacerla recuperar su amor propio, montan un operativo en el que le hacen creer que tendrá una cena con Paul McCartney, siendo en realidad un carnicero de Wilde.